Me gusta mucho leer. Siempre siento que no leo suficiente, ni todo lo que quisiera. Sin embargo, leo entre 10 y 20 libros al año, miles de hojas A4 y cientos de feeds.
Leo de noche, antes de dormirme (o mientras me duermo...) y para esa hora prefiero novelas o libros de entretenimiento.
Resulta que escuche hablar del último libro de Kasparov, uno que es un poco de autoayuda, en donde cuenta anecdotas e historias de su vida como ajedrecista combinadas en una articulación alrededor de la estrategia de vivir y trabajar, la política y unas simpáticas bios de los campeones mundiales.
El libro es muy entretenido y tiene útiles lecciones e invita a la reflexión. Para quienes somos ajedrecistas frustrados, o movedores de piezas de pacotilla es un interesante aproach al mundo del ajedrez sin que haya que leer notaciones algebraicas ni tener a mano un tablero.
El día antes de la noticia de su muerte, me tocó leer los análisis que hace Kasparov sobre las partidas de Bobby Fischer contra Boris Spasky y el triste rumbo (el de un hombre enfermo mental) que tomó la vida del primero.
Esta coincidencia me llevó a otras reflexiones. Los bordes de la genialidad y la locura, la administración del éxito, las luchas que exceden a los hombres, o dicho de otra manera, los contextos históricos de dichas disputas, y otras mas personales también: mi viejo era ajedrecista y bastante bueno para ser amateur. Me hubiera gustado conversar con él sobre Fischer, sobre Karpov y Kasparov, sobre si era un jugador dinámico y agresivo, o un su juego era posicional. A quienes admiraba? Sin dudas admiró a Fischer.
Pero la última e imprevista derivada fue anoche. Comentando sobre la muerte de Fischer y el país que lo habia cobijado, una pareja de amigos sugirieron que querian mover de Chile. La noche terminó con la convicción de que se irían a vivir a Islandia, tendrán un Alaskan Malamute al que llamarán Roberto y un Spitz Finlandés cuyo nombre, seguro será Pescador.
Bobby Fischer in memorian.







comparto recuerdo
Comparto tu recuerdo del gran maestro Fisher. Me tocó ver de niño la confrontación con Spasky y aprendí a jugar sólo para vivenciar lo que estaba observando.
¡cuando quieras compartimos unas partidas de ajedrez!
Un abrazo
-----------------
De la materia a la vida, de la vida a la mente, de la mente al alma y del alma al espíritu...